29 septiembre 2016

El viaje de Maura no ha terminado


Una cosa que siempre ha quedado muy clara de "Transparent" es que sus protagonistas, los Pfeffermann, no son una familia disfuncional, como diríamos ahora, sino que esa disfunción viene de su egocentrismo. Les cuesta ver más allá de sus propios problemas, pero paradójicamente, eso no quiere decir que sepan quiénes son ni lo que quieren. Las dudas de Sarah el año pasado, la exploración de Ali de su orientación sexual, las inseguridades narcisistas de Josh o el propio viaje de Maura para aceptarse como mujer se muestran bajo esa luz; a los Pfeffermann sólo les importan ellos mismos, y son incapaces de salir de su burbuja de, mayoritariamente, problemas del primer mundo.

Jill Soloway y el resto de responsables de "Transparent" afirmaron que la tercera temporada de la serie iba a involucrar que todos los personajes salieran de su caparazón, que dieran por fin un paso fuera de su burbuja, y el primer episodio apunta a que ese momento de reconocimiento, esa "epifanía", está cerca de pasarle a Maura. Toda la serie es su viaje, primero, para reconocer que siempre se ha sentido una mujer, y para lograr que los demás la reconozcan como tal, pero eso no es lo complicado. Lo complicado viene cuando ese primer paso ya está dado. Como vimos ya en la segunda temporada, Maura tiene que aprender a vivir con las cosas que hizo cuando aún era Mort. Era la misma persona, y reconciliar algunas de aquellas cosas (como impedir la entrada de mujeres en los órganos directivos de la universidad), resulta difícil. Pero es que no ha hecho borrón y cuenta nueva, eso no es posible. Siempre ha sido Maura.

Esa aceptación fue uno de los pasos de la segunda temporada, y la tercera la va enfrentar a sus propios prejuicios sobre la comunidad trans y a sus dudas sobre si quiere someterse a cirugía de reasignación de sexo. El primer capítulo ya da las primeras pistas; Maura es de clase alta, tiene una novia a la que quiere, amigos que la aceptan y sus hijos parecen ser felices, pero no está contenta. No está realizada como persona. Intenta llenar ese vacío haciendo cosas que denotan su privilegio de clase alta y raza blanca, que dirían en Estados Unidos. Intenta ayudar a otras personas sin conocerlas realmente, sin saber cómo viven o cuáles han sido sus problemas. ¿Será la educación de Maura parte de su evolución en esta nueva temporada?

Soloway ya ha dicho también que, por muchos viajes de autodescubrimiento que emprendan, los Pfeffermann no pueden cambiar, que no es tan sencillo aprender de sus errores. Maura, desde luego, empieza la temporada en un punto muy bajo, en un punto que puede obligarla a mirar más allá de la punta de su nariz.

28 septiembre 2016

Héroes de cine, héroes de tele


Que los superhéroes son el tema de moda en el cine y la televisión en los últimos años es innegable. El gran éxito de las películas de Marvel en taquilla ha animado a probar suerte con cintas de personajes un poco menos conocidos, y que a veces funcionan bien (como "Deadpool"), y ha llevado a que todas las cadenas de televisión quieran tener su propia serie superheroica. La colaboración entre Marvel y Netflix puede ser la que se lleve la mayor parte de la atención mediática, pero hay bastantes otras series de superhéroes en cadenas de televisión más tradicionales.

Justo el estreno el viernes de "Luke Cage" y la suerte desigual de las películas comiqueras del verano han llevado a que The Guardian se pregunte si la televisión no está haciendo mejores historias de superhéroes que el cine, ahora mismo. Desde luego, es en televisión donde están viéndose protagonistas que no son los hombres blancos de aspecto all american que, hasta ahora, han dominado la gran pantalla. El propio Cage y su "media naranja" (por llamarla de algún modo), Jessica Jones, son dos ejemplos de que las series no están tan constreñidas por el temor de Hollywood a espantar a los adolescentes que van en masa a ver sus taquillazos en el primer fin de semana. Y eso que si leemos cualquier comentario en entradas sobre "Supergirl", podemos comprobar que el cliché, por desgracia, tiene algo de verdad, porque siempre se la descarta como "serie para niñas".

Pero esas "niñas" son un público al que no se estaba llegando. Cuando se amplían los tipos de héroes en pantalla, se alcanza a mucha más población que, de otro modo, pasaría olímpicamente de estas series y, además, las enriquece mucho más. Hay tal variedad de tonos y protagonistas en televisión, que no es raro que haya quien diga que es en la pequeña pantalla donde se están logrando las mejores historias de superhéroes. Hay más tiempo para presentar a los héroes y a los villanos, para explorar a fondo determinados temas y para ofrecer algo más que acción a raudales.

También tiene sus problemas, claro. Los villanos son una asignatura pendiente en muchas de ellas. Wilson Fisk, Slade Wilson o Kilgrave son excepciones en series a las que les cuesta mantener interesante la figura del gran rival del héroe. Tal vez un enfrentamiento contra un único villano funcione mejor en el cine, aunque acumular malos tampoco implica que la temporada vaya a ser mejor. Pero es verdad que, por su naturaleza serializada, la televisión parece un medio más capaz de sacar todo el jugo a estos superhéroes que el cine.

26 septiembre 2016

El buen sitio de la gente ¿buena?


El guionista Mike Schur no sabe hacer comedias sin más. Procedente de "The Office", sus siguientes proyectos siempre se han salido, de alguna forma, del molde de lo que se considera una sitcom tradicional. "Parks and recreation" y su intenso lado emocional y "Brooklyn Nine-Nine" y esa sátira de las series de policías están lejos de los estrenos, mucho más convencionales, que las cadenas estadounidenses han elegido en comedia para la temporada 2016/17, que el nuevo proyecto de Schur para NBC, "The good place", ya parece directamente una excentricidad. Más todavía cuando el guionista afirma que "Perdidos" es una gran influencia en esa serie.

"The good place" nos lleva a una vida eterna en la que no se distingue Cielo e Infierno, sino entre el Buen Sitio y el Mal Sitio. Al primero llega Eleanor, una mujer elegida para ese lugar porque, en vida, fue una buena persona, alguien altruista, dedicado a mejorar la vida de las demás personas y al que no le importaba sacrificarse por ellas. Con la diferencia de que Eleanor no es realmente así, y si quiere seguir en el Buen Sitio, tiene que cambiar y empezar a ser una buena persona. Y tiene que hacerlo antes de que la descubra Michael, el arquitecto del barrio del Buen Sitio al que ha ido a parar.

Ya es un punto de partida bastante particular para una sitcom de NBC, y cuando se ven los dos primeros capítulos, aún queda más claro su condición especial entre la cosecha de comedias en abierto de esta temporada. Es una sinopsis más propia de una película de Frank Capra, pero contada con las herramientas y el punto de vista del siglo XXI, de un tiempo en el que el narcisismo se fomenta en las redes sociales y donde no vale con ser buena persona, tienes que proclamarlo a los cuatro vientos de internet. Esa dualidad puede ser interesante de ver, más si tenemos en cuenta que Eleanor es una egoísta de manual, pero parece que no es la única persona que se dejó tentar por el egocentrismo entre los habitantes del Buen Sitio.

Esos pequeños detalles de que hay cosas ocultas ahí que no son tan perfectas pueden dar a "The good place" su toque diferencial. Tiene a una gran protagonista central en Kristen Bell (que no había vuelto a llevar una serie sobre sus hombros desde "Veronica Mars") y un look luminoso, como de "Pushing daisies", pueden hacernos creer que vamos a ver una serie muy optimista y tirando a moñas, pero da la sensación de que no es ese el caso. Los esfuerzos de Eleanor por mejorar, y algunos comentarios sueltos de otros habitantes, apuntan a que en el Buen Sitio hay mucho aún por descubrir.

Música de la semana: "This is us" ha sido uno de los estrenos con mejor acogida entre el público, de momento, entre las networks estadounidenses, y arranca con "Death with dignity", canción del disco que Sufjan Stevens dedicó a su madre y su padrastro, "Carrie & Lowell".